Mostrando entradas con la etiqueta transgénicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta transgénicos. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de enero de 2012

Chile: Ministro de Agricultura indica que "50% de la carne, trigo, maíz y 80% de aceite que se consume en el país es transgénico"


El Ministro de Agricultura y ex presidente de la conservadora Sociedad Nacional de Agricultura, Luis  Mayol, afirmó que no hay "ningún estudio serio en el mundo que diga que los transgénicos son perjudiciales para la salud o para el medio ambiente". Agregó que "hace 17 años que estamos consumiendo así", refiriéndose a los altos niveles de productos transgénicos que se consumen en Chile.

El Ministro de Agricultura, Luis Mayol, afirmó que el 50 % de toda la carne, el trigo y el maiz, y el 80% del aceite que consumen los chilenos es de origen extranjero y transgénico. Así lo afirmó este en una entrevista conecedida a CNN Chile en la que además expresó que "no hay estudios serios en el mundo" que digan que los transgénicos son perjudiciales para la salud o el medio ambiente.
El ministro Mayo dio esta entrevista al programa Agenda Económica que conduce Marlén Eguiguren donde realizó una revisión de lo que le corresponde enfrentar este 2012.
"Hay que perfeccionar la Ley que regula a los transgénicos porque es muy ambigua, nosotros estamos dando grandes ventajas hoy en el mundo y es un tema que hay que sincerarlo. Nosotros estamos produciendo alrededor de 35 mil hectareas de producción de semillas transgénicas para exportarlas", afirmó el secretario de Estado.
Mayol, quien es empresario y dirigió a sus pares del agro en la conservadora Sociedad Nacional de Agricultura señaló que "el 50 % del maiz que se consume en Chile viene de afuera, es transgénico, de Canadá y EEE.UU. El 50% del trigo viene de afuera y es transgénico, el 50% de la carne es transgénica".
"Hace 17 años que estamos consumiendo así, el 80 por ciento del aceite es transgenico", agregó.
Señaló también que esto hay que sincerarlo y los que están más interesados son los productores chicos de maíz porque están en un nivel de poca competitividad.
"Cuando tienes cultivos transgénicos, tienes menos costos de producción y mayores rendimientos, usas menos pesticidas e insecticidas, en ese sentido es una contribución", reconoció la autoridad de gobierno.
Mayol afirmó además que no hay "ningún estudio serio en el mundo que diga que los transgénicos son perjudiciales para la salud o el medio ambiente"






miércoles, 12 de octubre de 2011

Paraguay Arrasado por la Soja. Documental Completo




La soja transgénica ha generado una discusión desde su boom en la década de los 90. Voces a favor y en contra del cultivo de este producto se han elevado en diversos países. El documental "Tierra arrasada" (Brasil/Paraguay 2009) se adscribe a esta última opinión.
Un negocio polémico

El director Víctor Burgos Barreiro afirmó a La República que su filme busca aportar información sobre un modelo de producción impuesto por cinco poderosas multinacionales (ADM, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y Monsanto) que trae serias consecuencias para los países donde se aplica.

La cinta, que ganó el primer premio en el Festival de Biodiversidad de Roma, se centra en los efectos causados en Brasil y Paraguay, donde el cultivo de soja transgénica lleva más tiempo implantado y presenta sus niveles máximos de desarrollo.

En esos países se da una ocupación de territorios a través de la compra, el alquiler o la apropiación violenta, indicó el realizador uruguayo. De esta manera, se expulsa de sus tierras a comunidades campesinas e indígenas. Según informó Burgos Barreiro, esta situación se apoya en la corrupción política y judicial.

Por otra parte, el director hizo hincapié en que el monocultivo de soja afecta la autonomía alimentaria de los países, porque desplaza a otros cultivos y tiene como destino la elaboración de biocombustibles o la nutrición de animales.

En la actualidad el monocultivo de soja es el más grande del mundo y ocupa unos 43.000.000 de hectáreas de territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Burgos Barreiro enfatizó que hay un fuerte impacto en los ecosistemas, ya que la plantación de la soja transgénica requiere que la vegetación natural sea quemada o arrasada por tractores con cadenas. Posteriormente, se utilizan herbicidas como el glifosato, que no afecta a las plantas transgénicas.

El uso de estos productos ha generado gran polémica en lo que respecta a su nivel de toxicidad para el ser humano. El director destacó que su cortometraje muestra un caso emblemático al respecto: el de Silvino Talavera, un niño paraguayo que vivía en el seno de una familia campesina de Pirapey (a 130 kilómetros de Encarnación), que murió tres días después de que fumigaran la región donde habitaba.

Bajo vigilancia
Durante el proceso de realización de "Tierra arrasada" Burgos Barreiro y su equipo fueron monitoreados por la Policía.

"Una vez fuimos detenidos más de diez veces en un día. Son zonas totalmente militarizadas en las que a cada rato te piden documentos", recordó.

Pero la situación más tensa sucedió cuando el realizador se hallaba haciendo tomas en un predio costero brasileño que había sido deforestado poco antes. "Se hizo la noche y, cuando quisimos salir, estábamos rodeados de camionetas de sojeros. Se dió una persecución por medio del campo y, por suerte, pudimos escapar sin problemas", contó.



Fuente: http://www.musicadelparaguay.com 

sábado, 7 de agosto de 2010

Congreso chileno tramita privatización de semillas y liberación de transgénicos


En un ambiente de secretismo, el Senado de Chile se prepara para aprobar un proyecto de ley denominado "Derechos de Obtentores Vegetales" (boletín Nº6355-01) que implicará, según organizaciones ambientalistas y de productores-consumidores orgánicos, la contaminación genética de especies vegetales; pondrá en peligro la semilla nativa, colocará en riesgo la agricultura orgánica y la competitividad de las exportaciones de este sector; aumentará dramáticamente la dependencia de los agricultores a las transnacionales agroquímicas y elevará el precio de los alimentos.

Organizaciones de agricultores, sociales, ambientales y de consumidores se declaran en estado de alerta y movilización, porque mientras se legisla para mitigar los efectos del terremoto, el Gobierno está dando pasos para cumplir uno de los compromisos electorales del  Presidente Piñera: la liberación de los transgénicos al mercado.

Avanza por vías paralelas, con proyectos que se tramitan en el Senado y a través de la nueva institucionalidad ambiental que ahora contempla incorporar los transgénicos al sistema de evaluación de impacto ambiental.


LA ESTRATEGIA OFICIAL

El Senado se prepara para aprobar a espaldas de la ciudadanía un proyecto de ley denominado "Derechos de Obtentores Vegetales" (boletín Nº6355-01) que implicará la contaminación genética de especies vegetales, pondrá en peligro la semilla nativa, pondrá en riesgo la agricultura orgánica y la competitividad de las exportaciones de este sector, aumentará dramáticamente la dependencia de los agricultores a las transnacionales agroquímicas, y elevará el precio de los alimentos.

Paralelamente, el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea anunció que en junio y julio se presentarían las indicaciones al proyecto "Bioseguridad de Vegetales Genéticamente Modificados" (Boletín 4690-01)  cuya tramitación se encontraba detenida en el Senado desde 2008, orientado a la liberación de los transgénicos.

Y al mismo tiempo, el gobierno y el SAG se disponen a elaborar un reglamento de la nueva Ley de Medio Ambiente (Ley 20.417) negociada por la  Concertación con la derecha actualmente en el gobierno, que asegura la liberación al mercado de los transgénicos, por la vía de declararlos libres de impacto ambiental o ingresarlos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). La experiencia de la ciudadanía respecto de la institucionalidad ambiental y la participación en los procesos de EIA indica claramente que así las transnacionales lograrán la liberación de los transgénicos.


NUEVO COLONIALISMO

La urgencia por liberar sus semillas transgénicas al ambiente, tanto aquí como en  América  Latina se debe a que Europa ha cerrado las puertas a los cultivos transgénicos,  aplicando políticas protectoras de la salud y el ambiente. El intento de liberar los cultivos transgénicos en Chile vía diversas "regulaciones"  responde a los intereses y presiones de las corporaciones agrobiotecnológicas que no pueden utilizar el territorio de Europa para sus fines e inician así una nueva forma de colonialismo.

Los cultivos transgénicos son dañinos para la flora y fauna, el suelo y la salud humana.

Hasta ahora ninguna empresa biotecnológica ha presentado estudios que comprueben la inocuidad de los transgénicos en la salud humana y animal. Por el contrario, cada vez se suman más estudios que demuestran  que son una gran amenaza para la salud y el ambiente, lo que genera gran incertidumbre y medidas precautorias en todo el mundo.

Pero las autoridades no atienden esas razones ni están interesadas en resguardar los cultivos orgánicos y tradicionales de los productores, no obstante su reconocida calidad a nivel internacional.

LA AMENAZA INMEDIATA

El proyecto de ley sobre "Derechos de Obtentores Vegetales" que tras su nombre oculta la privatización de la semilla nativa,  cumple en demasía las nefastas condiciones impuestas por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Esta iniciativa es un requisito previo para la firma de un convenio internacional llamado UPOV 91 sobre propiedad intelectual de plantas. Abre las puertas a la expropiación y a la privatización de la biodiversidad agrícola y silvestre de Chile al posibilitar que haya  derechos de propiedad intelectual sobre todas las especies vegetales, que podrán ser registradas por las compañías transnacionales por más de 25 años en el caso de árboles y vides, por ejemplo.

Este proyecto ya fue aprobado en la cámara baja  el pasado 9 de enero, justo un día antes que asumieran los nuevos integrantes de la Cámara de Diputados. Las prevenciones de agricultores orgánicos, organizaciones campesinas, sociales y ambientalistas ante la  Comisión de Agricultura fueron desechadas por los parlamentarios. Ellos empeoraron aún más el proyecto al extender también a 25 años los derechos de "protección" para árboles y vides ya inscritos de acuerdo a la ley anterior (Nº 19.342), que hasta ahora sólo eran válidos por siete años.

El registro que se abrirá con la nueva ley incluirá tanto las variedades nativas como las híbridas y transgénicas obtenidas a través de la biotecnología, resguardando los intereses  de las empresas transnacionales exportadoras de semillas, entre ellas Monsanto y Syngenta junto a sus socios locales.

Abusando de este tipo de leyes, Monsanto hoy está pidiendo en Estados Unidos patentar la carne de cerdo criado con alimento transgénico, como si la carne fuera un descubrimiento de su propiedad. Al asegurar en Chile esos derechos, se expandirá aun más el negocio de los transgénicos,  hoy todavía limitado a la exportación de semillas. Eso afectará los cultivos orgánicos puesto que es imposible la coexistencia entre cultivos orgánicos y siembras de transgénicos.

La contaminación de los cultivos tradicionales  a través de  la polinización o por el transporte o los residuos es un grave problema que afecta a toda la comunidad nacional e internacional: cada año se presentan nuevos casos de contaminación genética por transgénicos. En el  2007 se presentaron 39 nuevos casos de contaminación en 23 países. Hasta ahora en Chile no hay ninguna regulación que obligue a la industria biotecnológica a informar los daños y las pérdidas financieras que causan los transgénicos.

La aprobación de esta ley despojaría a los campesinos de su derecho a disponer libremente de su cosecha. Los cultivos de los agricultores orgánicos podrán contaminarse con transgénicos, y el precio de los alimentos subirá impactando finalmente a todos los consumidores. También habrá impactos negativos en la salud y el ambiente, ya que los cultivos transgénicos están asociados a un aumento en el uso de plaguicidas y a efectos en la salud de las personas y daños a la biodiversidad.


TRANSPARENCIA CERO

La expansión de los cultivos transgénicos para exportación, autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, ha estado caracterizada por el secretismo y la falta de protección, ya que esta entidad se niega históricamente a dar a conocer los sitios exactos de localización de los cultivos y el Consejo para la Transparencia lleva un año sin responder el recurso de amparo planteado por RAP-AL contra el SAG por este tema.

El gobierno actual no ha entregado información sobre la  temporada 2009/2010. De acuerdo a datos oficiales proporcionados  para 2008/2009, los cultivos  de semillas transgénicas para exportación alcanzaron  un total de 30.447,04 hectáreas de maíz, soya, y canola (raps) que son los  más extendidos, seguidos por cartamo, remolacha, vid, cebada, tomate, zapallo y alfalfa, en este orden.

Respecto de la temporada anterior (2007), el crecimiento fue de un 24,5%, totalizándose 5.982,9 hectáreas más de este tipo de cultivos, donde el maíz ocupa el primer lugar.

La región del Maule, con 15.049 hectáreas encabeza el ranking, seguida por la región de O'Higgins –donde ya se copó la superficie de siembra – con 7.888,89-  y la  Metropolitana, con 2.949,11 hectáreas. En regiones como Arica y Parinacota, y  Coquimbo, que no tenían antes cultivos transgénicos, en la temporada informada por SAG  se sembraron 52,91 y  156,20 hectáreas respectivamente. En  la sureña región de Los Ríos también irrumpieron los transgénicos ocupando 758 hectáreas, mientras en la Araucanía la cifra se eleva ahora a 2.192 hectáreas.

La desprotección frente a esta expansión sin protección para la agricultura orgánica,  se agudizará si se aprueba la ley de privatización de la semilla. Toda especie nativa que actualmente es parte de nuestro patrimonio y nuestra biodiversidad, y por tanto se puede reproducir y usar libremente, podrá tener un dueño y ser por tanto propiedad intelectual -propiedad privada-  de empresas nacionales o extranjeras. Para los efectos prácticos, el resultado es muy similar al generado por una patente.

El requisito planteado por este proyecto a estas corporaciones es simplemente presentar un grupo de plantas relativamente homogéneas y que no estén registradas previamente.

También deben ser "nuevas", pero la ley considera nueva toda especie no  registrada antes. Así pueden apropiarse de un patrimonio colectivo que es fruto del trabajo   de comunidades campesinas e indígenas, donde especialmente las mujeres han  guardado, mejorado y reproducido la semilla por generaciones y generaciones. Así se desconoce que en definitiva, las semillas son  nuestro patrimonio como país.

Las amenazas que enfrenta Chile como resultado del menor crecimiento económico, la cesantía y otros efectos del terremoto nos comprometen a intensificar nuestros esfuerzos para contribuir a asegurar la soberanía alimentaria de nuestro pueblo y defender la salud y calidad de vida de todos los chilenos.

Por tanto, las organizaciones ambientalistas y de agricultura orgánica declaran:

1) Rechazamos el avance del establecimiento de todas las disposiciones jurídicas que impliquen en forma abierta o encubierta la autorización de la liberación total de siembra de cultivos transgénicos en el país.

2) Apoyamos una moratoria total a la liberación de los transgénicos en Chile y el establecimiento de etiquetado para los productos finales importados que son transgénicos.

3) Impulsamos el establecimiento de un sistema de biomonitoreo, y de medidas para revertir la contaminación transgénica provocada por los actuales semilleros de exportación.

4) Apoyamos las demandas de las organizaciones regionales de los agricultores orgánicos tendientes a lograr  la promoción y apoyo  efectivo de una agricultura orgánica o realizada sobre bases agroecológicas, sana y segura,   libre de plaguicidas  y transgénicos.

5) Exigimos la revisión de la situación de  los altos funcionarios públicos que evidencien conflicto de interés en materia de bioseguridad de transgénicos, y su destitución al probarse esos vínculos.

6) Exigimos que se consideren fondos públicos para financiar  investigación independiente sobre los efectos de los transgénicos en la salud de los consumidores.


CAMPAÑA CONTRA LA LEY DE PRIVATIZACIÓN DE LA SEMILLA NATIVA

Hasta el 11 de diciembre de 2009, 950 personas han firmado en esta página, rechazando el proyecto de Ley de Derechos de Obtentores Vegetales (Boletín 6355-01) que está en discusión en el Parlamento, por exigencias del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Rechazar el proyecto es actuar en defensa de los derechos ancestrales de los campesinos a disponer libremente de sus cosechas y de las semillas nativas.


Estamos en contra de la liberación de los transgénicos y a favor de la agricultura orgánica y/o biológico-dinámica y de sus productos saludables. Rechazamos la privatización del conocimiento y de nuestro patrimonio en beneficio de las transnacionales.

La iniciativa permitiría la expansión de los cultivos transgénicos y los farmocultivos, lo que significará la contaminación de los cultivos convencionales y orgánicos, como ha ocurrido en otros países, y avalará la represión de campesinos por parte de la policía privada de las transnacionales. Pero eso no es todo, ni lo peor. También creará dependencia del agricultor respecto de semillas registradas por los obtentores, agravando la pérdida de la variedad de los alimentos.

Te invitamos a adherir con tu firma al rechazo del proyecto de ley de Derechos de Obtentores Vegetales que esta en discusion en el Parlamento de Chile por las exigencias del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.  Defendemos asi los derechos ancestrales de los campesinos a disponer de sus cosechas y de las semillas nativas.

Habrá nuevas alzas del precio de los alimentos, porque toda la semilla registrada tendrá que ser comprada a las grandes empresas transnacionales y sus filiales locales que operan el mercado de semillas transgénicas y agroquímicos.

La iniciativa vulnera gravemente nuestra soberanía alimentaria, fomenta la pérdida de variedades de semillas, y la dependencia de empresas extranjeras propietarias de los derechos de obtentores, que controlaran la comercialización, la importación y la exportación de las semillas, esquejes y frutos.

Las semillas son la base de nuestra agricultura, del conocimiento y de la seguridad alimentaria, herencia de nuestros antepasados y derecho de las generaciones presentes y futuras. La vida no se patenta.

Fuente: El Ciudadano


Difunde: Ukhamawa Noticias
 "Así es" en lengua aymara