domingo, 25 de enero de 2009

Se cerraron los colegios electorales en Bolivia

Foto: Efe.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, depositando su voto en Chapare, donde inició su carrera política.

Después de ocho horas de votación, ahora comienza el conteo de los votos que decidirán si se aprueba o rechaza el proyecto de nueva Constitución promovido por el presidente Evo Morales.

El tiempo.com/ 25 enero 2009

Los colegios, que en total suman 2.816, iniciaron el cierre a las 16.00 hora local (20.00 GMT) con el recuento de los votos emitidos durante esta jornada, informaron los medios.

La votación, a la que estuvieron llamados 3,8 millones de bolivianos, transcurrió con tranquilidad y normalidad, según han destacado la Corte Nacional Electoral (CNE), diversas misiones de observadores internacionales y el propio Gobierno.

Los bolivianos votaron por un documento de 411 artículos que propugna un país plurinacional, orientado a la integración indígena, autonómico y de economía "estatista", aunque la oposición critica que otorga privilegios a grupos étnicos en detrimento de los mestizos y que no recoge una descentralización verdadera.

Es la primera vez que los bolivianos votan sobre una Carta Magna en el país, que desde 1825 ha tenido 15 textos constitucionales distintos.

La Constitución vigente fue aprobada en 1967 y modificada parcialmente en los años 1994 y 2004.

Fuentes del Palacio de Gobierno confirmaron que Morales se encuentra ya en La Paz en la residencia presidencial, a la espera de los resultados extraoficiales de las encuestas a pie de urna que las cadenas de televisión difundirán a las 18.00 hora local (22.00 GMT).

Morales votó a primera hora de hoy en una escuela de Villa 14 de Septiembre, en la zona cocalera central del Chapare, donde se formó como dirigente sindical para después saltar a la política y llegar a la Presidencia en 2006.

Morales se juega proyecto político

El inédito referendo por una nueva Constitución busca refundar Bolivia, pese a las críticas que tildan la Carta Magna propuesta como 'discriminatoria' con los blancos y los mestizos.

"Se ha dicho que sólo se ha pensado en los indígenas. Eso es mentira, compañeros. No nos dejemos engañar (...) si queremos cerrar las venas abiertas de Latinoamérica voten a favor de nuestro texto constitucional, que propone un Estado plurinacional para los indígenas, los mestizos y todos los bolivianos''. 

En los últimos días, el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha parafraseado varias veces al escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano para convencer a los 3,8 millones de personas habilitadas para votar hoy, de que aprueben el proyecto de Constitución con el que se está jugando su capital político. 

Esta semana, Morales también sacó su artillería más pesada, creó un nuevo diario estatal para luchar contra "las farsas y mentiras de los medios", criticó fuertemente a la Iglesia Católica por no aceptar que "sí participó en la redacción" de la nueva Carta Magna y consolidó su programa de nacionalización de los hidrocarburos. No es para menos, pues el primer presidente indígena de Bolivia tal vez enfrente hoy el examen más importante de los tres años que lleva en el Gobierno. 

Desde el 2003, Bolivia ha cambiado cuatro veces de presidente y en los últimos nueve meses han sido convocados cinco referendos en regiones opositoras para aprobar polémicos estatutos autonómicos que van en contravía del proyecto de refundación constitucional propuesto por Morales, y que han polarizado al país hasta el punto de haberlo llevado a los límites de un choque armado en septiembre pasado en el departamento de Pando, donde murieron al menos 12 campesinos leales al Gobierno. 

A pesar de la ausencia de encuestas independientes, los expertos prevén que la nueva Constitución va a ser aprobada, aunque no por "mayoría absoluta", como ha dicho el Gobierno. Sin embargo, muchos dudan de que pueda estabilizar por fin al país más pobre de Suramérica.

De todas maneras, como le explicó a EL TIEMPO la analista política boliviana Ximena Costa, las proyecciones pueden cambiar porque "la cifra de indecisos (20 por ciento) ha crecido mucho desde que Morales pactó con la oposición un acuerdo en octubre", por el que se aprobó la convocatoria del referendo de hoy tras haber modificado más de 100 de los 411 artículos de la Constitución. Entre otras cosas, el Presidente cedió en su pretensión de que se aprobara la reelección indefinida. 

La nueva Carta Magna declara a Bolivia como un "Estado pacifista" que prohíbe la instalación de bases militares extranjeras y dice que tiene el "derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico". Les da más poder a los indígenas y los campesinos, que ahora tendrían presencia en todos los órganos del Estado. Reconoce como símbolo nacional la whipala o bandera multicolor y ajedrezada de los aymara. 

También declara a la coca "patrimonio cultural" y "factor de cohesión social", reconoce como oficiales a 36 lenguas indígenas, garantiza la propiedad privada individual o colectiva "siempre que cumpla una función social" y establece cuatro niveles distintos de autonomías, entre ellos la departamental, una bandera con la que la oposición ha jugado todo este tiempo. 

Y aunque los analistas reconocen que nunca antes en la historia de ese país una Constitución había tenido un capítulo de derechos políticos, sociales y económicos tan completo, y que es la primera vez que una Carta Magna va a ser sometida al voto de la gente, le critican su redacción y que es "discriminatoria" con los blancos y los mestizos.  

"En realidad se perdió la igualdad entre los ciudadanos porque se dividió al país entre los indígenas y campesinos originarios y los bolivianos (...) Ahora los que pertenecen a una determinada etnia resulta que tienen muchos más derechos políticos que los que viven en las ciudades. Eso es excluyente del otro lado. Como decimos nosotros, se ha invertido la tortilla", le dijo a EL TIEMPO el sociólogo José Mirtembaum, desde Santa Cruz de la Sierra. 

La religión se tomó la campaña

Los líderes de los departamentos opositores de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca dicen que las autonomías que propone la Constitución "son de mentiras" y que no permitirán la real descentralización que ellos exigen. 

"El problema es que todos los niveles de autonomías de la Constitución terminarán estableciendo una complicación muy grande en términos de gobernabilidad territorial y harán que finalmente la aplicación de ese modelo sea inviable en un país como este", señaló Mirtembaum.

La Conferencia Episcopal, además, se opone al proyecto constitucional porque dice que no contempla a la católica como la religión oficial y promueve "amplias interpretaciones que permitirían el aborto y la legalización del matrimonio homosexual". 
Según la Iglesia Católica, la Constitución señala que nadie puede ser discriminado por su "opción sexual" y eso puede permitir que los "homosexualistas" (así les llaman) pretendan "defender sus derechos" en un futuro. 

El Gobierno, en cambio, señala que todos esos temores son infundados. "Deben decir la verdad de cara al pueblo (...) Que lean ante el pueblo boliviano en qué artículo se legaliza el aborto, que lo digan, que no simplemente interpreten. Nosotros somos los más defensores de la vida (...) Los padres de la Iglesia Católica hasta han redactado algunos artículos y algunos han sido incluidos (en la Carta Magna), por ejemplo sobre el sistema educativo", dijo Morales esta semana.

"Esta Constitución es la primera que ha sido hecha con la participación de las grandes mayorías nacionales: los originarios, los campesinos, la clase media. Hasta los ricos participaron" en su redacción, "por eso esta es la Constitución del cambio, es una alternativa para todos los bolivianos", le dijo a EL TIEMPO la presidenta de la Asociación de Familiares Detenidos y Desaparecidos de Bolivia, Delia Cortés.

En todo caso, si la mitad más uno de los votos que hoy se depositen en las urnas aprueban el proyecto de nueva Carta Magna, el Presidente podrá llamar a elecciones generales para el 6 de diciembre de este año, y en ellas podría presentarse como candidato para un nuevo mandato de cinco años. 

Si, por el contrario, triunfa el 'No', el "proceso de cambio sin retorno e irreversible" por el que ha luchado Morales desde que llegó al poder, hace tres años, quedará prácticamente sepultado. 

LAILA ABU SHIHAB
REDACCIÓN INTERNACIONAL

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