miércoles, 13 de noviembre de 2013

Declaración de Lima: ¡Mujeres Indígenas Hacia la Visibilidad e Inclusión!


Nosotras, las mujeres indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo, nos reunimos en la Conferencia Global de Mujeres Indígenas, "Avances y Desafíos Frente al Futuro que Queremos" en Lima, Perú, del 28 octubre al 30 de 2013. Nuestro encuentro incluyó  a  sabias  mayores  y  jóvenes,  mujeres  urbanas  y rurales,  portadoras  de  los conocimientos tradicionales como sanadoras, activistas y artistas.

Tuvimos el honor de contar con la participación de nuestros aliados, incluidos los organismos de las Naciones Unidas, los mecanismos de las Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas, el Grupo de Coordinación Global (GCG) de la Conferencia Mundial de Pueblos Indígenas 2014 (CMPI), las organizaciones de apoyo financiero, los gobiernos y las organizaciones que nos apoyan en solidaridad. En nuestra Conferencia compartimos nuestras historias, luchas y victorias, desafíos y propuestas para avanzar, partiendo de lo que ya hemos conseguido.
 
Hemos basado nuestro debate sobre los aportes de las mujeres que nos antecedieron, así como las aspiraciones de las generaciones futuras. Celebramos la fuerza, la belleza y la experiencia de las mujeres indígenas en esta reunión, y en todo el mundo.

Las mujeres indígenas hacemos valer nuestro derecho a la libre determinación, que comprende  la  participación  directa,  plena  y  efectiva  de  los  Pueblos  Indígenas; incluyendo el importante papel de la mujer indígena, en todos los asuntos relacionados con nuestros derechos humanos, condición política, y bienestar. Respaldamos el principio: "Nada sobre nosotras, sin nosotras", y a la vez declaramos "Todo acerca de nosotras, con nosotras."

Las  mujeres  indígenas  afirmamos  nuestra  responsabilidad  de  proteger  a  la  Tierra, nuestra Madre. Las mujeres indígenas experimentamos, con relación a nuestra Madre, el mismo dolor y efectos causados por los abusos físicos y la explotación excesiva del mundo natural, del cual somos parte integrante. Defenderemos nuestras tierras, aguas, territorios y recursos, que son la fuente de nuestra pervivencia, con nuestras vidas.

La protección de la Madre Tierra es una responsabilidad histórica, sagrada y permanente de los Pueblos Indígenas del mundo, quienes cumplimos el rol de guardianes ancestrales de las tierras, las aguas, los océanos, los glaciares, las montañas y los bosques de la Madre Tierra. Estos elementos han sostenido nuestras distintas culturas, espiritualidad, economías  tradicionales,  estructuras  sociales,  instituciones  y  nuestras  relaciones políticas desde tiempos inmemoriales. Las mujeres indígenas desempeñamos un papel primordial en la protección y conservación de la Madre Tierra y sus ciclos.

Hoy  en  día,  en  este  momento  de  grave  crisis con  respecto  al  cambio  climático  e inminente pérdida irreversible de la diversidad biológica, las mujeres indígenas subrayamos la obligación de los Estados de proteger los territorios de los Pueblos Indígenas, como áreas críticas en la vida social, cultural y ecológica de recuperación y resiliencia de la humanidad y el mundo natural.

Para  los  Pueblos  Indígenas,  nuestros  territorios  abarcan  no  sólo  la  distribución geográfica y áreas físicas de nuestras tierras, aguas, océanos, glaciares, montañas y bosques, sino también las profundas relaciones culturales, sociales y espirituales, así como los valores y responsabilidades, que nos conectan con nuestros territorios ancestrales.

La jurisdicción soberana de los Pueblos Indígenas sobre nuestras tierras, territorios y recursos, es la base de nuestros derechos a la libre determinación, a la autonomía y al consentimiento libre, previo e informado. Las violaciones estatales y la falta de ejercicio de esos derechos son una fuente principal de los conflictos y reclamaciones duplicadas por parte de las industrias extractivas, las concesiones forestales, programas de energía y otros  proyectos perjudiciales derivados de  un  modelo  fracasado  y explotador de crecimiento económico y desarrollo.

Las  mujeres  indígenas  pedimos  a  los  Estados  que  reconozcan  y respeten  nuestros derechos a las tierras, territorios y recursos, consagrados en el derecho consuetudinario indígena, en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y en otros instrumentos internacionales de derechos humanos. Esto incluye el derecho a ejercer libremente nuestro propio desarrollo económico, social y cultural.
 
La necesidad de aplicar los derechos consagrados en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas es urgente. Las mujeres indígenas somos defensoras activas de los derechos humanos individuales y colectivos de nuestros pueblos.  A menudo  cargamos  con  los daños  sociales  y ambientales,  los  cuales  se derivan de la negación y la violación de nuestros derechos humanos, así como de la falta de aplicación y responsabilidad de los Estados.

Las mujeres y las niñas indígenas enfrentamos múltiples formas de discriminación, falta de acceso a la educación, y atención de la salud, así como elevadas tasas de pobreza, mortalidad infantil y materna. Estamos sujetas a todas las formas de violencia, tales como la violencia doméstica y el abuso sexual, incluyendo violencia en contextos de trata, conflictos armados, violencia ambiental,  e industrias extractivas.
 
Como mujeres indígenas, reconocemos la importancia de la salud sexual y reproductiva y la educación para todas las edades. Esto incluye nuestros derechos asociados a servicios de salud y educación culturalmente apropiados en nuestras comunidades, y el derecho a ejercer, mantener y controlar nuestros propios conocimientos y prácticas de salud.

Hacemos un llamamiento a la tolerancia cero para todas las formas de discriminación y todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas indígenas, las cuales se
  
encuentran entre los peores y más generalizadas formas de violaciones de los derechos humanos perpetradas contra los Pueblos Indígenas.
 
Por último, afirmamos que las mujeres indígenas tenemos el conocimiento, la sabiduría y la experiencia práctica, que ha sido el sustento de las sociedades humanas a través de generaciones. Nosotras, como madres, dadoras de vida, de cultura, y proveedoras económicas, somos quienes fomentamos los vínculos entre las generaciones, y a la vez somos las fuentes activas de la continuidad y cambio positivo.
 
En lo que se refiere a los próximos eventos globales:
 
1.   Hacemos un llamamiento a la CMPI para que incluya las propuestas consignadas en el Documento Final de Alta para el establecimiento de mecanismos eficaces, con el objetivo de hacer responsables a los Estados del respeto de los derechos humanos y otras obligaciones.
 
2.   Hacemos   un   llamamiento   a   la   CMPI   para   que   priorice   las   cuestiones   y preocupaciones de las mujeres indígenas en todos los temas, disposiciones organizativas, resultados de los documentos, y para que garantice la participación plena y efectiva de las mujeres indígenas, sobre todo de las sabias mayores y las jóvenes, así como la aplicación efectiva del Plan de Acción y recomendaciones derivadas de la Conferencia Global de las Mujeres Indígenas.
 
3.   Hacemos un llamamiento a los Estados, al sistema de las Naciones Unidas, y todos los actores relevantes, para que garanticen la aplicación efectiva del Plan de Acción y recomendaciones derivadas de la Conferencia Global de las Mujeres Indígenas, en particular, mediante el suministro de recursos financieros suficientes y otros tipos de apoyo dentro de los marcos y procesos de Beijing +20, Cairo +20 y la Agenda del Desarrollo Post 2015, procesos en los cuales los Estados, la ONU y los actores relevantes, deben asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres indígenas, sobre todo de las sabias mayores y las jóvenes.
 
4.   Nosotras, las mujeres indígenas, ratificamos la Declaración de Beijing de Mujeres Indígenas  suscrita  en  Huairou,  China,  1995.  Lo  hacemos  porque  las recomendaciones de esta Declaración, elaboradas hace l8 años,  están aún vigentes. Debido a ello, hacemos un llamamiento a los Estados, al Sistema de las Naciones Unidas, y a todos los actores relevantes a asegurar la implementación efectiva de estas recomendaciones.
 
Damos las gracias a nuestros anfitriones, los Pueblos Indígenas, el Gobierno del Perú, y en particular a   CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú, y al Foro Internacional de Mujeres Indígenas, al Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, Asia Indigenous Peoples' Pact, African Indigenous Women's Organization, Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, Asian Indigenous Women's Network, Indigenous Women's Human Rights Council of the Pacific Region, y la Indigenous Information Network.

Asimismo, agradecemos profundamente a las organizaciones que nos brindaron su apoyo, UNPFII,  ONU Mujeres,  FAO,  PNUD,  Ministerio de Cultura del Perú, The Christensen Fund, Tamalpais Trust, Fondo Indígena, AECID, Global Fund for Women, IWGIA, Channel Foundation, Mama Cash, y la Ford Foundation. Juntos continuaremos en la construcción del movimiento en favor de nuestros derechos.

 
Lima, 30 de Octubre del 2013.

 
SUSCRIBEN, MUJERES INDIGENAS DE:

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